La Voluntad de Dios


Por mucho tiempo viví pensando que descubrir la voluntad de Dios era (un misterio) cuestión de tener muchísima paciencia y esperar…. y esperar… y en algún momento Él me mostraría algo que para mí parecería gigantesco como saber con quién me voy a casar (si es que lo hago algún día) o como una puerta abierta para ir a otro lugar o país a predicar el evangelio.

Y por lo tanto viví mucho tiempo ansiosa, sintiendo que no hacía nada y esperando la voluntad de Dios. Pero todo se aclaró hace unos años cuando leí un versículo en Lucas, y se confirmó este maravilloso verano con una de las enseñanzas que tuvimos en los campamentos (la cual escuché dos veces, lo que me hace pensar que Dios quiere que esté muy presenté en mi mente).

Bien, en esos momentos de duda, escuché a decir que la Biblia estaba llena de la voluntad de Dios y algo como que cada día teníamos que vivir la voluntad de Dios. La verdad yo decía que creía eso, pero la verdad no me había dado cuenta de lo cierto que era y de que realmente la voluntad de Dios está aquí, cada día a cada minuto. Bueno, después Dios me mostró Lucas 16:10

El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho; y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.”

Eso me hizo pensar mucho… quizás el Señor no me había dado algo “enorme” ante mis ojos. Me dio “poco” para que fuera fiel en ello. Y la verdad es que sólo digo “poco” porque al principio lo veía como “poco”, pero al darme cuenta de lo que significa ser fiel en ello es algo “enorme”.

Aún no sé, si el Señor me enviara como misionera a algún lugar remoto, si siquiera me voy a casar, si estudiaré algo o si mañana estaré viva, pero sí sé que puedo cumplir la voluntad de Dios hoy porque sé que el me ha dado el ser hermana, hija, empleada, amiga, seguidora de Cristo, “maestra”, la mayor de las 5 chicas que vivimos juntas, además del privilegio de haber sido redimida con la Sangre preciosa de Cristo y ser hija y sierva del Rey del Universo.

Todo eso es la voluntad de Dios para mí hoy, e implica demasiado para mí ser fiel en todo. Mi orgullo no me deja ser humilde y amorosa, mi pereza no me deja ser diligente, mi falta de gratitud no me deja estar contenta con lo que tengo ahora, mi temor no me permite tener fe y muchas cosas más.

Pero sé que la voluntad de Dios es mi santificación, que Él está perfeccionando Su obra en mí y eso es a través de una relación con Él; me creo para que mi alma lo anhele como el siervo anhela las corrientes de aguas, para que Él fuera mi porción, mi fortaleza y mi canción. Su voluntad es que lo vea sólo a Él, que lo ame y obedezca, que mi ambición sea agradarle, que mi tesoro sea temerle.

Así que creo que todo se resume en Lucas 16:10. Su voluntad es que sea fiel en lo “poco” y para mí, por poco que parezca es algo sobrenatural. Lo necesito a Él para ser fiel, para obedecerle. Necesito ser totalmente dependiente de Él y aniquilar por completo mi voluntad de “mi vida”.Y entre más conozco a Cristo, más fácil es ser fiel en lo poco. Y entre menos hay de Alma, más gozo tengo.

Así que si están buscando la voluntad de Dios, les puedo asegurar que es que le obedezcan y le teman en donde Él los ha puesto hoy, que estén contentos y sean agradecidos con los que les ha dado ahora (sea bueno o parezca malo, porque si amas a Dios, resultará en bien), y buscando conocerle y ser más como Él. Y si no podemos ver claro el mañana, no tenemos por qué afanarnos, Él tiene cuidado de nosotros y el abrirá puertas y hará claro el camino a Su tiempo. Y podemos tener Su paz al llevar en oración y súplica todas nuestras peticiones ante Él, dándole gracias en todo y por todo…

Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros, a Él sea la gloria en la iglesia y en Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.
Efesios 3:20-21

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