Tú ya Tienes un Príncipe


Hace unos años estaba sentada en mi cama, llorando porque mi Príncipe Azul no parecía estar ni cerca de llegar. A veces pensaba que ni siquiera había uno para mí. Las lágrimas rodaban hacía mi cama y se desvanecían junto con mi sueño de algún día tener una hermosa boda y caminar hacia el altar con los ojos fijos en el hombre de mis sueños. Era un sueño roto, pero bastante grande, persistente y agobiante…

Entonces comencé a pensar y a planear… si él no llega por mí, yo podría buscarlo. Y si no existe yo puedo inventarlo. Y seremos tan felices; él me amará como a nadie en este mundo, seré su princesa, su tesoro, lo más importante en su mundo, y con él ya nada importará, podré ser feliz teniendo a aquel que cumpla todo lo que siempre he deseado.

Así que empecé la búsqueda; aunque no era tan difícil encontrar. La pregunta era quién podría ser, así que tenía que probar. Él me hacía enojar, él no me quería como yo esperaba, él no pensaba que era tan bonita como ella, él tenía una nariz horrible, él no tenía planes para el futuro, él era perfecto, pero jamás iba a fijarse en mí; él era muy rudo, él realmente no quería algo serio, él sólo me estaba usando, él me lastimó… todos lo hicieron, unos más profundamente que otros, y todos se llevaron una parte de mí… Creí que alguno, o que, en algún momento, todos serían el hombre de mis sueños. Me esforcé por gustarles, me esforcé por llamar su atención, por darles lo que querían, pero no me dieron lo que yo deseaba…

Y de nuevo llorando, pero no abandonando el sueño, ahí estaba llorando por amarlo y no poder, ni querer soltarlo. Es que si no es él no podría ser nadie…

Pero de pronto, en mi dolor recordé que existía alguien, alguien que decía ser perfecto… Así que le pedí que enviara a alguien para mí… pero el tiempo pasó y no lo envió y mi descontento siguió creciendo junto con mi dolor… Y en mi dolor y deseo volví a pedir y Él me mostró que ya había enviado a alguien para mí, y por mí. Como a una mujer infiel que había entregado su corazón a los hombres, a los deseos de este mundo y que ya no le quedaba nada, fue enviado para mí, y por mí. Desde los confines de las alturas en donde todo es bello y perfecto, desde la más gloriosa gloria, desde la eternidad vino por mí, Él me amó primero (1 Juan 4:19), con amor perfecto y eterno, y me atrajo con Su misericordia (Jeremías 31:3). Y vino para que tuviera vida, y vida en abundancia (Juan 10:10).

 

¡Qué gran amor me ha mostrado el Padre! ¡Cuán grande amor que sobrepasa toda comparación mi Cristo me ha mostrado a mí! Tanto que su vida dio por mí, me amó tanto que tomó todo mi pecado y camino al calvario. Y en esa cruz derramó Su sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha para limpiarme de todo pecado, Él se hizo mi justicia y me vistió con ropas de salvación, con Su manto de justicia, me concedió el usar ese hermoso vestido de lino fino, resplandeciente y limpio para el día de nuestra boda (1 Pedro 1:19, 1 Juan 1:7, Isaías 61:10, Apocalipsis 19:8).

Y seremos tan felices por toda la eternidad porque me ama tanto que aun siendo pecadora Él murió por mí, para darme vida eterna. Me amó tanto que puso Su vida por la mía y nada, NADA puede separarme de Su amor porque Él me ha dicho que nunca me dejará ni me desamparará, soy por fe Su especial tesoro, Su amada… (1 Juan 3:16, Romanos 8:39, Hebreos 13:5, Malaquías 3:17, Romanos 9:25)

Y Él es mi Príncipe de paz, mi consejero, mi Dios fuerte, mi roca, mi baluarte, mi verdad que me hace libre, Él es mi fortaleza poderosa, mi escondedero fiel. Él es bueno, misericordioso y escucha la voz de mi súplica y mi oración. Él es mi escudo, mi altura inexpugnable, mi refugio eterno. Su diestra me sostiene, Él me muestra el camino, es mi luz y mi salvación. Él es mi Rey, mi fortaleza, mi cántico, mi pronto auxilio en las tribulaciones, Él sostiene mi alma, me guarda con vida, me toma de la mano derecha, me aconseja y me guía, y fortalece mi corazón. Él es el que perdona todas mis iniquidades, sana todas mis enfermedades; el que rescata de la fosa mi vida y me corona de bondad y compasión. Él es clemente, compasivo y justo, es mi ayuda y mi escudo. Él es Todopoderoso y su Entendimiento es infinito. Es mi amigo, mi torre fuerte. Es mi juez, mi legislador, mi consolador, mi porción, mi pan de vida, mi agua viva, mi buen pastor. Él es quien me justifica, es mi paz, Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Diosmi esposo es mi Hacedor, el Señor de los ejércitos es su nombre; y mi Redentor es el Santo de Israel, que se llama Dios de toda la tierra. (Apocalipsis 19:13, Isaías 54:5)

¿Qué más pudiera querer yo en la vida? ¿Qué más podrías querer tú? Él ya ha hecho todo, nos ha dado todo.

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Aún no sé si el Señor me concederá un príncipe terrenal, no sé qué sigue en este camino de fe, pero sé que Él está a mi lado, que me toma de mi mano derecha y me dice: “No temas, Yo te ayudo.” (Isaías 41:13). Sólo en Él todo anhelo es cumplido, sólo con Él todo cobra sentido, aun el sufrimiento…

Siempre es difícil rendirse y negarse, pero a la luz de Quién es Cristo, todo vale la pena. Miles de lágrimas derramé al entregar el deseo de algún día casarme o de simplemente tener a un hombre a mi lado. Y no digo que ya he dejado cada área de mi vida en las manos del Señor; quisiera pero lamentablemente no es así. Y tampoco digo que sea malo el deseo, ni que ya no lo quiera; sólo digo que he encontrado gran gozo y descanso y esperanza en mi amado Salvador. Sé que no hay prisa porque Él sigue estando conmigo y Él tiene trabajo para mí. Vivir para Él vale la pena, hay gozo en servir a Cristo.

Y si algún día llega ese hombre de Dios para mí sé que quiero amarlo mucho, quiero admirarlo y respetarlo, quiero que sea mi fiel amado durante toda mi vida en esta tierra, quiero servirlo y servir junto a él, buscar Su reino y Su justicia, pero quiero que el Señor siga siendo mi Dios, lo primero, lo último y lo único, porque aunque ese hombre sea un hombre de Dios, no me va a hacer feliz, no me va a complacer, no va a ser perfecto(y yo menos), pero mi Cristo si lo es, y si amo a Cristo pase lo que pase, podré amar a mi esposo pase lo que pase, y viceversa.

Y no tengo miedo de esperar en soledad, porque no estoy sola; y no tengo miedo de que tarde, porque Dios tiene Su tiempo, Su tiempo perfecto y su manera perfecta de hacer las cosas. Yo sé que Él puede hacer todo mucho más abundantemente de lo que puedo pedir o entender (Efesios 3:20), así que puedo dejar todo en Sus preciosas manos y esforzarme por conocerlo más a Él…

Tal vez toda mi palabrería sea sólo eso, pues no soy sabia ni inteligente, pero algo sí sé, que el Señor te ama y tiene lo mejor para ti. No te desesperes, búscalo a Él… Él no te decepcionará…

 

Gloriaos en su santo nombre; alégrese el corazón de los que buscan al SEÑOR. Buscad al SEÑOR y su fortaleza; buscad su rostro continuamente. 
Recordad las maravillas que Él ha hecho, sus prodigios y los juicios de su boca.
Salmos 105:3-5

Buscad al SEÑOR mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cerca. 
Abandone el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR,que tendrá de él compasión,  al Dios nuestro, que será amplio en perdonar. 
Isaías 55:6-7

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