Ella tenía miedo


SONY DSCElla creía que podía volar, que nada nunca la iba a alcanzar… llegaba tan alto, sus dedos podían las nubes rozar.
Tan sólo quería del mundo escapar y olvidar que existía la realidad; pero de pronto un golpe la hacía despertar y mirando de nuevo al cielo ansiaba su libertad, pero el dolor no la dejaba pensar y sólo la hacía desear más y más.

Sólo un poco más y el vacío se llenaría, sólo un poco más y ya sola no estaría…
Ella sólo daba lo que anhelaba alcanzar; con un poco de amor le devolvían una sonrisa y otros la aceptación que ella tanto quería. No hay nada mejor que ser amada, nada mejor que un abrazo al despuntar la mañana, con esa dulce melodía que te llena de alegría, pero esconde la agonía del porqué aunque parece que se tiene todo, se siente como nada… porqué aunque hay tanto el vacío se hace más profundo, porqué al subir al cielo, sólo sentía el suelo… Pero casi… casi tenía todo… y quizás lo lograría si escondía la culpa que sentía e ignoraba las heridas que el mundo le infligía….

Pero alguien que la amaba la llamaba, con compasión le extendía su mano herida…

Pero ella tenía miedo,  no quería dejar lo que tanto conocía, temía perder lo que había buscado toda su vida, temía perder lo que nunca encontró y lo que su alma perforó… Temía soltar la mano de lo que amaba y creía que la amaba, temía soltarse y caer en lo que no podría ver… Y temía que doliera más que la vida.
Cómo dejar lo que siempre había amado, cómo abandonar a quienes la tomaban de la mano. Ella tenía miedo de creer y entrar en el silencio del no saber…
Pero el que la amaba la esperaría, pero ¿cuánto tiempo lo haría? De verdad que la amaba, la amó hasta derramar Su alma, la amó hasta la muerte, y Él se preguntaba cómo es que ella temía cuando Él todo le daría..

Pero ella tenía miedo porque Él la amaba tanto que la llamaba a ser solo para Él, quería que lo amara con toda su alma, su fuerza, y su mente; quería todo su amor y ella temía… porque sabía que no podría seguir amando al mundo que pronto se consumiría, pero que con locura la envolvía, temía dejar el mundo que a sus mortales ojos tanto le ofrecían.

Y el que la amaba sólo le recordaba que había muerto por sanar todas sus heridas, y que eso era algo que nadie jamás haría; con Su sangre pagó la deuda enorme que ella tenía. Y además, en esa cruz de vergüenza rogó por el perdón que ella no merecía y no se daba cuenta de que era lo que quería… Y Él tomó su lugar al morir, al sufrir, al pagar, porque tanto la amaba, porque ella jamás lo podría lograr, porque quería darle una mansión donde nada los separaría…

Pero ella tenía miedo porque no se daba cuenta que el dolor de la pérdida no se compara con el dolor de estar eternamente perdida y porque no se daba cuenta de que el amor que el mundo le ofrecía era solo una mentira que poco tiempo duraría, un placer engañoso que a la angustia la conducía… que no la dejaba entender que necesitaba el perdón del Dios del Universo para no ser condenada, y que ese mismo poderoso eterno Dios, tanto la amó que a Su Hijo ofreció para comprarla de su amo el diablo que esclava la tenía del pecado. Y Él la amaba, dejó Su gloria, se hizo carne para algún día abrazarla…

Y ella no veía que aunque el cielo quería tocar, a él nunca podría entrar a menos de que aceptara a Aquel que la amó y en una puerta al cielo para ella se convirtió, a Aquel que quiso morir para darle vida a su alma perdida y condenada. Ella temía porque no podía ver la eternidad, sino solo lo que sus ojos la dejaban observar sin ver que el que la amaba le daría todo lo que podría necesitar aun más allá de lo que esta vida le pudiera regalar y aun más allá de lo que la muerte le pudiera quitar.

Y Él la quiso tanto que le ruega, la ama tanto que le dejó una carta para explicarle y decirle que necesita aceptar por fe lo que no se ve, pero que grita a su alma que necesita… Él anhela regalarle Su perdón, le extiende Su mano tierna, quiere guiarla… Le grita que está perdida y condenada, le recuerda que quiere salvarla… Ella necesita un Salvador…

Ella, no temas… solamente cree y Él estará ahí. Lo demás brilla, pero no siempre será así… Tú sabes que sólo dura un poco la alegría, pero cuando mueras será triste agonía; pero no temas, Él no te abandonará; no temas, tus lágrimas Él secará. No temas, solamente cree, pon tus ojos en Él, tu mano tomará, y con amor te guiará, y con compasión te consolará… Ella, no temas… Él te ama y tú lo necesitas…

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