La Misericordia de Dios/The Mercy of God


Estaba leyendo esto en un libro de A.W. Tozer y quería compartirlo con ustedes:
(I was reading a Tozer’s book and I wanted to share this with you:)

Padre santo, tu sabiduría estimula nuestra admiración, tu poder nos llena de
temor, tu omnipresencia convierte todos los rincones de la tierra en suelo
sagrado, pero ¿cómo te agradeceremos tu misericordia, que desciende hasta lo
más bajo de nuestra necesidad para darnos gloria en lugar de ceniza, óleo de
gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar de espíritu angustiado?
Bendecimos tu misericordia, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Cuando nosotros. los hijos de las sombras, alcancemos por fin
nuestro hogar en la luz por medio de la sangre del pacto eterno,
tendremos mil cuerdas en nuestra arpa; pero muy bien pudiera suceder
que la más dulce de todas fuera la afinada para que suene de la manera
más perfecta en honor de la misericordia de Dios.
¿Con qué derecho estaremos allí? ¿Acaso no tomamos parte con
nuestros pecados en esa impía rebelión que trató de destronar por la
fuerza al glorioso Rey de la creación? ¿Y acaso también no caminamos
en el pasado según los caminos de este mundo, según el príncipe maligno
del poder del aire, el espíritu que obra ahora en los hijos de desobediencia?
¿No vivíamos todos en los apetitos de nuestra carne? ¿No éramos
por naturaleza hijos de ira, igual que los demás? Con todo,nosotros, que
éramos en un tiempo enemigos y alejados de Él en nuestra mente debido
a las obras de maldad, veremos entonces a Dios cara a cara, y llevaremos
su nombre en nuestra frente. Los que nos ganamos la destrucción,
disfrutaremos de la comunión; los que merecemos los dolores del infierno,
conoceremos la bienaventuranza del cielo. Todo gracias a la tierna
misericordia de Dios,por la que nos ha visitado la Aurora de lo alto.

Cuando todas tus misericordias, mi Dios, mi
ascendiente alma examina, transportado con lo
que veo, me siento perdido en mi asombro, amor
y alabanza.
Joseph Addison

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Thy wisdom excites our admiration, Thy power fills us with fear,
Thy omnipresence turns every spot of earth into holy ground; but how shall we thank Thee enough
for Thy mercy which comes down to the lowest part of our need to give us beauty for ashes,
the oil of joy for mourning, and for the spirit of heaviness a garment of praise?
We bless and magnify Thy mercy, through Jesus Christ our Lord. Amen.

When through the blood of the everlasting covenant we children of the shadows reach at last our home in the light,
we shall have a thousand strings to our harps, but the sweetest may well be the one tuned to sound forth most perfectly the mercy of God. For what right will we have to be there?
Did we not by our sins take part in that unholy rebellion which rashly sought to dethrone the glorious King of creation?
And did we not in times past walk according to the course of this world, according to the evil prince of the power of the air, the spirit that now works in the sons of disobedience? And did we not all at once live in the lusts of our flesh?
And were we not by nature the children of wrath, even as others?
But we who were one time enemies and alienated in our minds through wicked works shall then see God face to face and His name shall be in our foreheads. We who earned banishment shall enjoy communion;
we who deserve the pains of hell shall know the bliss of heaven. And all through the tender mercy of our God,
whereby the Dayspring from on high hath visited us.

When all Thy mercies, O my God, My rising soul surveys,
Transported with the view, I’m lost In wonder, love, and praise. Joseph Addison

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