No Mi Voluntad, Sino la Tuya


SONY DSC

SONY DSC

Él no tomó en cuenta el mal recibido, Él fue paciente, todo lo sufrió, todo lo soportó. Él me amó tanto. Por mí la copa Él bebió, la copa por la que tanto rogó, la copa que hasta la muerte su alma derramó.
Decidió seguir, voluntariamente Su vida dio por mí; Su vida de gloria antes de convertirse en un bebé; Su vida aquí volviéndose oprimido y afligido; Su vida hasta que cayó sobre Él, que era sin pecado, la iniquidad de todos nosotros; hasta que dijo, “Consumado es.”

Y aquí estamos tú y yo, contemplando la cruz del Creador, no pudiendo comprender todo su dolor, vislumbrando su incomprensible amor, y nos llama:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.”
Si el Señor no te ha dado lo que querías o te ha dado lo que no querías, con tu rostro en el suelo y tu mira en el cielo con confianza dile al sabio Dios: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.” “Pero no sea como yo quiero, sino como Tú quieras.”

Recuerda que entonces se le apareció un ángel del cielo, fortaleciéndole. Dios, Tú Dios no te dejará ni te desamparará, no importa lo que pase o no pase, que tu deseo sea Su voluntad y alábale por lo que Él es, por lo que está haciendo y por lo que hará.

“¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez, por la salvación de su presencia.
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez, ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!”
Salmo 42: 5 y 11

“Porque yo soy el Señor tu Dios, que sostiene tu diestra, que te dice: “No temas, yo te ayudaré.”
Isaías 41:13

 

Advertisements