La Última Vez…


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Piensa en la última persona con la que hablaste… o la última persona con la que estuviste. ¿Era Cristo su Salvador?

Entonces piensa en la última persona no creyente con la que estuviste, quizás estuviste sentado junto a esa persona en el camión, esperando en una fila, quizás es tu maestro, tu vecino, tu amigo, quizás tu papá o hermano… ¿De qué hablaste con esa persona? Y ¿qué si es la última vez que la veas? ¿Qué si después de hablar contigo la atropellan o tiene un accidente?

Eso es tan posible, y debe hacernos pensar en qué le estamos diciendo a la gente. Lo que todos más necesitan es saber que necesitan un Salvador, porque es una cuestión de vida o muerte eterna, y somos responsables ante Dios de eso; Él nos mando a predicar el evangelio a toda criatura (Marcos :15), y prometió estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), no tenemos excusa:

” Cuando yo diga al impío: “Ciertamente morirás”, si no le adviertes, si no hablas para advertir al impío de su mal camino a fin de que viva, ese impío morirá por su iniquidad, pero yo demandaré su sangre de tu mano.”
Ezequiel 3:18

El alma de las personas debe ser nuestra prioridad, así como es de Dios, que estuvo dispuesto a morir por nuestra salvación. Pablo le pidió varias veces a Timoteo que estuviera dispuesto a sufrir aflicciones por el evangelio, y muchas veces nos parece difícil, incómodo o aterrador; pero el Señor está con nosotros, y sufrimos aflicciones según el poder de Dios (2 Tim. 1:8). Nuestro miedo, vergüenza o incapacidad no valen nada, a la luz de lo que está en juego: el destino eterno de las personas; de nuestra obediencia al Señor.

Confía en que el Señor hará Su obra… Pero nunca dejes de proclamar el evangelio de la gracia de Dios; que esa sea nuestra meta, nuestro gozo. Y que al llegar al cielo podamos sonreir al escuchar a nuestro Señor decir “Bien hecho, siervo bueno y fiel”  (Mateo 25:23).

No lo olvides, la última vez, podría ser la última vez…

 

Looking Through His Eyes

“Let me see this world, dear Lord,

As though I were looking through Your eyes.

A world of men who don’t want You Lord,

But a world for which You died.

Let me kneel with You in the garden,

Blur my eyes with tears of agony;

For if once I could see this world the way You see,

I just know I’d serve You more faithfully.

Let me see this world, dear Lord,

Through Your eyes when men mock Your Holy Name.

When they beat You and spat upon You, Lord,

Let me love them as You loved them just the same.

Let me stand high above my petty problems,

And grieve for men, hell bound eternally;

For if once I could see this world the way You see,

I just know I’d serve You more faithfully.”

“Déjame ver este mundo, querido Señor,
como si lo estuviera viendo a través de Tus ojos.
Un mundo de hombres que no te desean, Señor,
pero un mundo por el cual Tú moriste.

Déjame arrodillarme contigo en el huerto,
Empaña mis ojos con lágrimas de agonía;
Porque si alguna vez yo pudiera ver el mundo como Tú lo ves
Yo simplemente sé que te serviría más fielmente.

Déjame ver este mundo, querido Señor,
a través de Tus ojos cuando los hombres se burlan de Tu Santo Nombre
cuando te golpearon, y te escupieron Señor,
Déjame amarlos, como Tú los amaste, justo así.

Déjame pararme por encima de mis pequeños problemas,
y afligirme por los hombres, destinados al infierno eternamente
Porque si alguna vez yo pudiera ver el mundo como Tú lo ves
Yo simplemente sé que te serviría más fielmente.”

 

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