Hoy


Hoy, como cada día, tiene 24 horas, 1440 minutos, 86400 segundos. Hoy, como cada día, Dios tiene un plan para ti… Y hoy, como cada día, Satanás también tiene un plan para ti…


Entre otras cosas, uno de los planes de Dios para ti hoy es que tengas cuidado y seas sabio al usar el tiempo porque los días son malos (Ef. 5:15-16) y que no seas insensato al caer en el plan de Satanás que está al acecho buscando a quien devorar, buscando un momento oportuno para tentarte, y obviamente para alejarte del Señor y de lo mejor que Él tiene para ti.

Verás, ese, enemigo nuestro es muy astuto, y no siempre va a hacerte perder el tiempo en cosas “malas”, buscará distraerte con cosas que no son malas en sí, o aun con cosas que podrían ser buenas… me pregunto cuánto tiempo perdemos las chicas soñando con casarnos, lo cual es algo bueno y creado por Dios, en vez de usar ese deseo para conocer más el amor del Señor… y ese es un ejemplo… ¿Cuánto tiempo pasaste leyendo tu Biblia hoy? ¿Cuánto tiempo pasaste durmiendo? ¿Cuánto tiempo pasaste en oración con el Señor? ¿Cuánto tiempo perdiste en Internet? ¿Cuánto tiempo hablaste con alguien acerca del Evangelio o de algo edificante? ¿Cuánto tiempo hablaste de cosas vanas? ¿Cuánto tiempo pasaste meditando en las escrituras o memorizando? ¿Cuánto tiempo pasaste pensando en lo que no tienes, o en cómo ganar una discusión? ¿Cuánto tiempo simplemente no hiciste nada?

¿Le estamos dando al Señor las migajas de nuestro tiempo? Él no es una rutina, es Dios mismo, el Dios que nos salvó, el Dios que decimos que es nuestro Señor, y que debería ser el Señor también de nuestro tiempo. Y sé que hay cosas “mundanas” que tenemos que hacer y el Señor lo sabe también y aun en esas cosas Él desea que las hagamos con amor, para Él; y aun en esas cosas nuestro deleite debe ser el Señor y Su presencia constante con nosotros.

Pero como el pueblo de Israel corremos rápidamente tras la terquedad de nuestro corazón hasta que las vanidades de este mundo nos alejan de Él, y al final, nuestro corazón nunca estará satisfecho, y en vez de cumplir la voluntad de Dios, estaremos jugando en el plan de Satanás de hacer que Dios no sea importante, que nadie escuche el evangelio, que nuestras vidas no den testimonio de Jesús, que estemos adaptados al mundo en vez de parecernos a Cristo…

Así que examinemos hoy nuestras vidas y pidamos a Dios sabiduría para usar el tiempo, el tiempo que Él nos ha dado, que no seamos perezosos en lo que requiere diligencia, y que le busquemos a cada instante con todo nuestro corazón….

Te dejo unos versículos para meditar acerca del tiempo:

 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís”
Colosenses 3:23-24

“El amor no hace mal al prójimo; por tanto, el amor es el cumplimiento de la ley.
 Y haced todo esto, conociendo el tiempo, que ya es hora de despertaros del sueño; porque ahora la salvación está más cerca de nosotros que cuando creímos. La noche está muy avanzada, y el día está cerca. Por tanto, desechemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz.”
Romanos 13:10-12

“Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.”
Gálatas 6:9

“Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos.”
Gálatas 6:18

“Andad sabiamente para con los de afuera, aprovechando bien el tiempo. Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona.”
Colosense 4:5-6

“Y si invocáis como Padre a aquel que imparcialmente juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor durante el tiempo de vuestra peregrinación;  sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo.”
1 Pedro 1:17-19

“Pues el amor de Cristo nos apremia, habiendo llegado a esta conclusión: que uno murió por todos, por consiguiente, todos murieron;  y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.”
2 Corintios 5:14-15

 

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