Un año en el Cielo


Hace poco más de un año mi papá fue a estar con el Señor. Sé que él está bien, mejor que nunca, en la presencia de su Salvador. Y aunque lo extraño mucho, me gozo en saber que ya no siente dolor en su cuerpo, que las aflicciones y sufrimientos de esta vida han quedado atrás…

Nunca voy a olvidar unas de las últimas palabras que me dijo: “Procura que el Señor sea siempre tu primer amor”. Después de estar un año en el cielo, estoy segura que Él es el primer amor de mi papá y que toda vía desea que sea el mío, y me pregunto, después de estar un año con Cristo, al ver Su gloria y santidad, al ver Su amor, ¿qué hubiera querido haber hecho diferente mi papá? Después de estar un año en el cielo, ¿qué consejos me daría a mí?

KHJuND

1 Creo que él me diría que no deje de confiar.

Nadie hay como el Dios de Jesurún,
que cabalga los cielos para venir en tu ayuda,
y las nubes, en su majestad.
El eterno Dios es tu refugio,
y debajo están los brazos eternos.  (Deuterenomio 33: 26-27)

Estas fueron unas de las últimas palabras de Moisés antes de morir, y, como mi papá, creo que en el instante en que estuvieron en la presencia del Señor se hicieron más reales y hermosas.

Creo que él me diría que aunque a veces no puedo ver, como el criado de Eliseo, el Señor de verdad cabalga los cielos para venir en mi ayuda, Sus brazos eternos están ahí, aunque el camino parezca oscuro y peligroso, aunque para mí no haya salida o solución, puedo confiar y descansar en que el eterno Dios está ahí, y mi papá ya lo ha visto.

 

2 Creo que me diría que nunca vale la pena confiar en mí.

Confía en el Señor con todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propio entendimiento.
Reconócele en todos tus caminos,
y El enderezará tus sendas. (Proverbios 3:5-6)

Creo que me diría que el Señor es quien endereza mis sendas, quien afirma mis pasos, no yo.
Quizás al llegar al Cielo te das cuenta de cuánto mejor hubiera sido si siempre hubieras confiado en el Señor, si siempre hubieras obedecido. Al ver al Señor, creo que todo cobrará sentido y te sentirías tan arrepentido de haber pensado que tu vida estaba más segura en tus manos que en las de Dios.
Creo que mi papá me diría que si no lo he hecho, empezara hoy, que no esperara hasta la muerte para arrepentirme de mi incredulidad, sino que empezara a vivir realmente por fe…

 

3 Creo que me diría que viva cada segundo para el Señor y para la eternidad

Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres. (Colosenses 3:23)

Así pues, salgamos a Él fuera del campamento, llevando su oprobio. Porque no tenemos aquí una ciudad permanente, sino que buscamos la que está por venir.  Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre. Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios. (Hebreos 13:13-16)

Creo que el solo hecho de ver a Cristo frente a frente, me hará caer en llanto y humillación a Sus pies. Claro que voy a querer abrazarlo, pero a veces no sé si voy a poder verlo… pero algo sé y es que de seguro anhelo que sonría al verme y que me diga “Bien, sirva buena y fiel”

Pero eso empieza hoy, y de seguro mi papá me diría que todo, todo vale la pena por esa sonrisa, por esas palabras… Y lo mejor es que Jesús mismo está conmigo para hacer eso posible, ¿qué tanto estoy consciente de Su presencia? ¿Qué tanto dependo de Él? ¿Qué tanto vive Alma o qué tanto Él vive en mí?

 

4 Creo que me diría que no hay dolor digno de ser comparado con la gloria que ha de ser revelada

Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada. (Romanos 8:18)

Mi papá sufrió mucho durante su vida. Tuvo una infancia triste y difícil, Cristo cambió todo eso, pero también sufrió por proclamar y defender su fe. Y también sus últimos años tuvieron muchas dificultades y dolor. Pero sé que me diría que no deje nunca que el dolor me amedrente, ni paralice, ni me haga dudar, porque ningún dolor por terrible que parezca, es siquiera digno de comparación con la gloria que a él le ha sido revelada…

 

Yo sé que son cosas que quizás ya todo el mundo sabe, pero si las pienso desde el Cielo, mi perspectiva cambia… Supongo que mi papá me diría más cosas, pero esas son en las que he estado pensando últimamente… tal vez después escriba otras…
Espero que les anime a buscar al Señor y a confiar más en Él.

¡Lo mejor está por venir!

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